amistad, fin de semana, finde, música

Siempre lo decimos, nunca lo hacemos

¿Qué tal ha ido vuestra semana? ¿Habéis empezado ya vuestras compras navideñas? ¿Os agobia mi pregunta?

Mi semana comenzó repleta de energía gracias a encuentros con antiguos amigos. Por sorpresa, vino mi amiga Ana de Castellón a ver Madrid en navidades. Nos pareció un horror ir al centro precisamente el puente de la Constitución, pero allá que nos fuimos a darnos un achuchón. El rato de unas cañas y poco más. El ambiente y el bullicio sobrepasó a los peques y la vuelta a casa fue un infierno, pero qué alegría haber tenido un rato en el que hablar conversaciones entrecortadas con Ana y María -otra amiga de la uni-.

Por la noche, me fui al concierto de León Benavente con un par de hermanos de Antonio y sus parejas. Tremendo rato. Tremendo concierto. León Benavente me mostró lo que sospechaba: que son buenos. Muy buenos. Después copichuela en un bar de copas de la calle Pez donde Inés -sobri de Antonio- trabaja.

Al día siguiente pusimos la celebración del cumpleaños de Martín y Bruno como excusa para quedar con unos amigos: Bruno, Moni, Jorge y Nuria y los hijos de ambas parejas. También vino Carlos, un sobrino de Antonio. Rato más que agradable porque en el sitio donde comimos había un parque de bolas y los peques nos dejaron disfrutar. Creo que además coincidió que nos apetecía vernos, y eso se nota.

En ambas ocasiones nos despedimos con muchos achuchones y la firme promesa de vernos más. Siempre lo decimos; nunca lo hacemos. Y como dice Jorge, es una pena. Especialmente en este caso en que vivimos en la misma ciudad.

Entrados ya en la semana, se nota el final del trimestre y las citas referentes a los peques se han sucedido. Con Martín tuve una evaluación en el centro de atención temprana para ver lo trabajado durante el trimestre y qué se iba a trabajar en el siguiente. Con Bruno, cita con la profe para escuchar sus impresiones y su consejo sobre aplicar en él un refuerzo. Bruno necesita trabajar la motricidad fina y el habla. Me contó que su actitud en clase en buena, pero dónde notaba en qué no respondía. A veces podría estar ligado a timidez, e incluso a falta de interés, pero otras no. Entonces decidimos que viniera un equipo a valorarlo y que, si lo estima oportuno, asista a un apoyo con logopeda incluido. Fue una entrevista interesante. La profe de Bruno me confesó que no sabía cómo me tomaría la sugerencia de que Bruno tuviera un apoyo. Le dije que por nuestar parte nunca tendría problema. Consideramos que los intereses de los niños -en este caso Bruno- priman; y que nosotros lo vemos desde una perspectiva familiar, no profesional -como es su caso-. Que es un trabajo de los dos: del profesor y nuestro. Y es aquí donde me gustó hablar con ella porque me doy cuenta de la suerte que tenemos. La profe de Bruno ve a los niños como suyos mientras está con ellos. Son sus niños. Así me lo dijo.

En cuanto a Diego: médicos. En esta ocasión ha sido el oftalmólogo que ha mandado que Diego lleve gafas. Esta tarde hemos ido a por ellas.

Cuando salimos de la consulta del médico Diego preguntó por qué tiene que llevar gafas y yo le contesté que porque no ve bien. Entonces me dijo:»pero si ya voy a ver bien, ¿ves?» Y me resultó complicado explicarle que no es algo que él haga mal, sino que su ojo no funciona. Entonces me dijo que iba a ser patoso porque su amigo Álvaro lleva gafas y lo es y ahí me resultó fácil decirle que hay gente patosa sin gafas -como yo- o gente patosa con gafas -como Antonio-.

Por las mañanas, cuando voy al trabajo, escucho Radio3. En el programa Hoy Empieza Todo tienen una sección llamada «Versión Española» donde grupos españoles hacen versiones de otros y ése otro a su vez de otro y así se van encadenando las versiones. Cuando le tocó a León Benavente, hizo una versión de esta canción:

y el resultado:

Feliz fin de semana.

Bajé del monte riendo
porque vergüenza no tengo.
No me dio ninguna pena,
y tampoco sentí miedo.
Y a mi paso destruyendo,
lo que había ido creciendo.
No podía estar tranquila,
ni despierta ni durmiendo.
Bajé del monte corriendo,
con el corazón ardiendo,
y mi sombra se preguntaba,
de que va esta mujer huyendo,
de que va esta mujer huyendo.
Me quedaba sin aliento,
el cielo se iba cubriendo,
y a los lados del camino,
las flores se iban muriendo.
Baje del monte y el viento,
la cara me iba curtiendo.
Se me erizaban los pelos,
me faltaba el entendimiento,
me faltaba el entendimiento.
En la cabeza un zumbido,
me hizo sentir el alivio,
de que no podré parar,
hasta ver todo destruido.»

Diego, fin de semana, finde, música, recomendación

who said they don’ cry?

Hace unos días fui al hospital con Diego. Ha de pasar por quirófano a causa de un hidrocele.

Diego empieza a darse cuenta de lo que implica ir a los médicos. Ya no quiere ir. Salió de casa llorando porque quería su rutina de todos los días: ir la cole.

La cita con el urólogo fue rápida y amable; pero con lo que no contábamos era con una analítica. Tomamos nuestro papel para esperar turno y esperamos en silencio. Observando. Cuando quedaban pocos números le dije a Diego lo que iba a pasar: que iban a sacarle un poquito de sangre y que no se preocupara.

Verás, tengo la costumbre de explicar a los peques lo que va a pasar. Que no haya sorpresas. Que estén prevenidos. En el hospital al que fuimos realizan los análisis de la siguiente manera: salen, recogen al niño y te lo entregan llorando por otra puerta. Si me pongo en su lugar no me gustaría no saber qué es lo que me va a pasar. Sale un extraño que me separa de mis padres, me pincha y me suelta por otra puerta. No. No me gustaría. Así que opté por explicarle a Diego qué iba a pasar cuando quedaban un par de turnos por delante de nosotros y dónde lo recogería cuando saliera.

Cuando nos despedimos salí hacia la otra puerta y vi cómo una niña que había salido ya lloraba y su padre -imagino que sería su padre- la intentaba calmar diciéndole que no llorara. Al poco, salió Diego con un nudo en la garganta. Sin llorar. «Llora si quieres, Diego. Llorar no es malo».

Me pregunto por qué tenemos la costumbre de decirle a los niños que no lloren. ¿Es por ellos o por nosotros? Yo nunca se lo digo. Llorar es una manera de expresión. Mediante ella los peques nos dicen si están tristes, asustados, nerviosos, enfadados; … y pienso que es importante. Algunos llantos son muy ruidosos, otros ahogados, más o menos sentidos. Llantos que nos piden algo: un abrazo, atención, unas palabras que tranquilicen,… Cuando soy yo la que llora, la gente suele consolarme. No me dicen que no llore. Desde que dejé de ser niña no me lo dicen. Es curioso.

Hoy os dejo con dos canciones: boys don’t cry de The Cure. Pero no la que ya conoces, sino la versión hecha por Vitamin String Quartet

 

 

La segunda: un clásico entre los clásicos

Feliz fin de semana

Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry)
My girl said good-bye (my oh my)
My girl didn’t cry (I wonder why)
(Silly boy) Told my girl we had to break up
(Silly boy) Thought that she would call my bluff
(Silly boy) But she said to my surprise
Big girls don’t cry
Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry)
Baby I was cruel (I was cruel)
Baby I’m a fool (I’m such a fool)
(Silly girl) Shame on you your Mama said
(Silly girl) Shame on you, you cried in bed
(Silly girl) Shame on you, you told a lie
Big girls do cry
Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (that’s just an alibi)
Big girls don’t cry [repeat and fade]