Infertilidad, Pensamientos, Recuerdos, Viñetas

25 de mayo

¿Recuerdas lo triste que resultó el 25 de marzo de hace cinco años?

25 de marzo

Hoy hace cinco años confirmaron lo que sospechábamos: nuestro embarazo.

Unos días antes había empezado a manchar. Esto nos hizo sospechar que se trataba de que se estaba implantando. Exactamente como pasó tiempo atrás en otra beta que resultó positiva pero baja. Por eso estábamos cautelosos, porque nos daba miedo que se repitiera la historia.

Análisis de sangre y a esperar la llamada. Esto no era nuevo.

Mientras tanto, intercambio de correos que aún guardo. Fui cobarde y di el teléfono de Antonio para que le dijeran si era positivo o negativo: si me iban a dar una mala noticia prefería que me la diera él.

Sobre las 10.00 recibí su llamada con el grito del que ya te he hablado

Un grito

En esta ocasión, fue Antonio el que me mandó la viñeta de Ramón.

http://elpais.com/elpais/2009/05/25/actualidad/1243244706_850215.html

20-05-09

En ese intercambio de correos nerviosos le respondí con esta otra

http://elpais.com/elpais/2009/05/24/actualidad/1243158306_850215.html

24-05-09

Cinco años más tarde aún me sigue pareciendo mentira tener a Diego y por extensión a Martín y a Bruno
La beta de Diego dio un 604.
Así figura en uno de los correos en negrita, azul y a tamaño 72
Cinco años ya. Gracias por ser nuestro universo

Infertilidad, Pensamientos

25 de marzo

Hoy hace 5 años nos rompieron un poquito el corazón. Siempre me acuerdo de esta fecha. Habíamos estado dos semanas ilusionados “betaesperando”. Por la mañana me hice un análisis de sangre y mientras veía cómo se llenaba la jeringa pensaba “ojala sea positivo”.

No fuimos a trabajar aquel día. Cogimos el coche y nos marchamos a Toledo. No quería asociar ninguna música ni ningún sitio familiar a una llamada negativa en caso de que lo fuera.

Llamaron tarde. Mucho. Y simplemente nos dijeron que había sido negativa. Sin número (la otra vez nos dijeron que era muy baja, beta de 21). Esta vez cero.

Lágrimas. Silencios. Sensación de que nunca conseguiríamos ser padres. ¿Por qué?

Ese mismo fin de semana decidimos salir a mimarnos y recomponernos y reconozco que nos sentó bien. Aunque la tristeza estaba ahí.

El 25 de marzo de 2009 nada tiene que ver con los 25 de marzo posteriores… pero no sé por qué no se me olvida. Tampoco me importa no olvidar.

Infertilidad

Un grito

Situémonos: Tal día como hoy hace cuatro años.

Has pasado tu betaespera. Te levantas y te preparas para hacerte un análisis de sangre. Hoy te dirán si oficialmente estás embarazada. Algún test ya da positivo. Sientes miedo. Ya te pasó antes y se quedó en ilusiones rotas. Test positivo pero beta baja. No llegó a cuajar.

Ves cómo se va llenando la jeringa de sangre y mentalmente repites: por favor, por favor, por favor.

Te vas a la oficina. el corazón en un puño. Has sido valiente hasta ahora. Has pasado por todo pero no tienes el valor de dar tu teléfono. Has dado el de Antonio.

Sobre las diez de la mañana recibes su llamada .

contestas y sólo oyes un grito:

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YUJU!!!!!!!!!!

Punto. 5+4.2mm

 

 

Adopción, Infertilidad

Expediente abierto

Un buen día recibes una carta con el sobre de la Comunidad de Madrid. Casi se te olvida que la burocracia sigue su curso.

Estimado bla, bla, bla… queda abierto el expediente número no-sé-cuantitos.

un peldaño más. Ahora toca pedir cita para hacer los cursos. No tardan mucho. Cuatro sábados. Dos horas cada sábado.

El curso lo llevan una psicóloga y un trabajador social. Parejas en círculo que atienden lo que tienen que decirnos. Recuerdo especialmente la insistencia en recordarnos que la adopción no es una acto de caridad. Que si verdaderamente lo pensábamos, ése no era nuestro sitio. Recuerdo las parejas que estaban con nosotros. Nuestras presentaciones. Qué nos llevó a adoptar. Qué se nos pasó por la cabeza cuando nos comunicaron que no podíamos tener hijos.

Recuerdo especialmente una de las parejas. Ella era psicóloga. Cuando le preguntaron qué se le había pasado por la cabeza contestó:”Por fin un problema de pareja real”. Ese “por fin” no era de anhelo en absoluto; sino de súbita aparición. ¿Quién nos lo iba a decir?

Cuando emprendes un camino conjunto con la persona con la que decides compartir tu vida, sabes que ha de pasar… pero no imaginas que sea ya. Tan pronto. De esta manera.

De aquellas reuniones recuerdo muchas cosas. Muchas. Fue duro pero a la vez enriquecedor. ¿Os imagináis sentaros por grupos, que os den un “catálogo” de niños y os hagan elegir uno? No es lo habitual, pero puede pasar. ¿Por qué lo eliges? Te preparan para eso y para hacerte a la idea de que no sabes el estado de salud en el que se encuentran los niños adoptados. No puedes exigir información porque la propia Agencia de Adopción carece de dicha información.

El curso de adopción sirvió para mucho más de lo que en un principio pensaba. Sirvió porque uno de los ejercicios que hicimos fue hablar de las diferencias entre un hijo adoptado y un hijo biológico. Este ejercicio hizo definirme. Posicionarme: si había una posibilidad, por pequeña que fuera, me habría gustado intentarlo. Quería vivir eso.

Hablar. Hablar. Hablar. Estar de acuerdo. Íbamos a intentarlo.

 

Infertilidad

No puedes tener hijos

Vives en tu mundo ideal con tu pareja, decidís dar un paso más en la relación y convertiros en padres, lleváis tiempo intentándolo… sin hablar mucho del tema. Puede que incluso a él también le mosquee el paso del tiempo. Pasado un año y medio decidís ir al médico y preguntar qué pasa. Citas para andrología y ginecología. El primero sin lista de espera. Vas a recoger los resultados: Espermatozoides escasos y vagos.

¿Quién dijo que no puedes tener familia?

Y después, tras el bofetón, y mimaros mucho empiezas a “guguelear” y ves una puerta a un mundo por descubrir: clínicas, terminologías médicas, … Y empiezas a valorar otras posibilidades: la adopción ya no te parece tan lejana.

¿Recuerdas cuando buscabas piso y todo lo que veías eran carteles de “Se Vende”? Ahora sólo ves cochecitos y bebés y parejas embarazadas. Y hay un sabor agridulce cada vez que una persona a la que quieres te dice que está esperando un hijo. Y tú sigues con tus más y tus menos. Asumiendo. No queda otra.

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