Pensamientos, Recuerdos, San Sebastián

alpargatas rosas

Últimamente llevo mucho unas sandalias amarillas. Me resultan cómodas y eso no es poco ya que llevo dos años con fascitis plantar en un pie y el calzado que decida usar hará que esté más o menos dolorida durante el día y los días posteriores.

Estas sandalias, las amarillas que te comentaba antes, tienen un poder especial: consiguen trasladarme a la playa de Ondarreta durante unos segundos.

Y es que el cierre de estas sandalias son una tira que rodea el tobillo atravesando un pasador en la mitad del empeine, pero si no tienes cuidado cuando te las quitas, el pasador puede salirse y perderse.

Cuando era pequeña tuve unas alpargatas rosas con un cierre exactamente igual que el de mis sandalias. Fue en la playa de Ondarreta donde sucedió que el cierre debió de salirse y lo perdí. Lo busqué entre la arena, pero de nada sirvió. Esto que te cuento lo tenía completamente olvidado hasta que una mañana, al abrocharme las sandalias recordé aquellas alpargatas, aquel cierre; y desde entonces, durante unos segundos, cada vez que las abrocho, pienso en aquel cierre, aquella playa, aquellos veranos.

Recuerdos que odio perder.

feliz finde

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