música, Recuerdos

Esta mañana vi

En el semáforo de Conde de Casal, cruzando por el paso de peatones, vi a una chica con tremendo taconazo. Zapatos de color crema. Se le salía el zapato izquierdo. Y he pensado primero en lo incómodo de los tacones tan altos, y después en lo incómodo de tener un zapato que se sale y tener que estar así todo el día hasta llegar a casa. Porque seguramente iba a trabajar. Llevaba un bolso y una bolsa típica que lleva los tupper dentro.

Después he mirado a la derecha y he visto un niño o una niña que iba de paquete en una moto. El niño/a se movía muchísimo. Supongo que le estaría contando algo a su ¿padre? Supongamos que era su padre.

Y mientras esto pasaba sonaba en Radio 3 la canción que comparto más abajo, porque había ganado un Play Off contra Yes.

Después se ha abrió el semáforo y seguí en busca del lunes

Feliz día

You shouldn’t hide but you always do
‘Cause even when you’re gone I can see right through
You want disconnection
You want me there enough for two

Pull a woolen blanket across my eyes
Dream a quiet place for us to fight
Oh no, your heart is broken
Don’t you think that’s a little trite?

I climb where I can see
You’re close but I won’t reach
Blank stare at the TV
CNN’s on channel three

In the passing line on 1 and 9
Stuck in sad, car stuck in drive
Oh well, your heart is broken
Well, you can have what’s left of mine

I climb where I can see
You’re close but I won’t reach
Blank stare at the TV
The Howling II’s on channel three

Oh, I drift off to sleep
While the snow falls on the screen

fuente azlyrics

anecdotario, papá, Pensamientos, Recuerdos

jornadas micológicas

Lo sé, lo sé. Al paso que voy haré un post anual. Ya no tengo excusa. Y eso que cuando voy en el coche o cuando me ducho o cuando a mi cabecita linda le da por pensar, siempre me acuerdo de mi muy maltratado blog. Pero es que a veces simplemente no apetece. No me malinterpretes; a veces por pura vagancia, otras porque sé que será doloroso. A veces cuesta abrirse.  Aunque la mayoría de las veces es la misma sensación que tienes cuando piensas en mandar un whatsapp a un amigo y nunca lo haces porque “cuando me acuerdo no puedo y cuando puedo no me acuerdo”.

Así que, sin prometerte nada, procuraré ir contándote cosas sabiendo que me dejo muchas, muchísimas en la maleta de los recuerdos.

En el post de hoy te voy a hablar de las setas, que para eso es otoño.

Antonio no ha parado de viajar y, como siempre que viaja, mis padres me echan una mano con los niños. En esta última ocasión Antonio viajó en sábado (odio que viaje, pero si además nos pilla en fin de semana…)

Mis padres vinieron a comer a casa y hablamos de nuestra próxima visita al pueblo donde tienen organizadas unas jornadas micológicas que duran todo el día.

Mi padre intentó disuadirme (aún no me he apuntado, pero sigo con intención de hacerlo) diciendo que si no entiendo de setas, que luego no las voy a comer y que bla, bla, bla.

El caso es que una cosa llevó a la otra y las historias pasaron por mi tío Manolo, que por lo visto le gustaban mucho y todos los años iba con un amigo suyo a buscar setas. Mi padre decía que no entendía cómo no acabaron envenenados porque mientras iban y venían se plimplaban lo que llevaran.

Con las risas fuimos animándonos y mi padre contó que un día -creo que el último que comió setas- le dijeron que estaban muy buenas con jamón y no sé qué más. El caso es que por la noche se hizo un plato de setas salteadas con pimiento, chorizo, jamón y… en fin, ligerito; y pasadas unas horas empezó a sentirse mal creyendo que había comido una seta envenenada. Fue al médico y allí el galeno debió de flipar cuando mi padre le explicó qué había cenado, así que le mandó para casa diciendo que tenía indigestión.

Me encantan estas anécdotas de sobremesa entre risas.

Feliz finde

Pensamientos, Recuerdos, San Sebastián

alpargatas rosas

Últimamente llevo mucho unas sandalias amarillas. Me resultan cómodas y eso no es poco ya que llevo dos años con fascitis plantar en un pie y el calzado que decida usar hará que esté más o menos dolorida durante el día y los días posteriores.

Estas sandalias, las amarillas que te comentaba antes, tienen un poder especial: consiguen trasladarme a la playa de Ondarreta durante unos segundos.

Y es que el cierre de estas sandalias son una tira que rodea el tobillo atravesando un pasador en la mitad del empeine, pero si no tienes cuidado cuando te las quitas, el pasador puede salirse y perderse.

Cuando era pequeña tuve unas alpargatas rosas con un cierre exactamente igual que el de mis sandalias. Fue en la playa de Ondarreta donde sucedió que el cierre debió de salirse y lo perdí. Lo busqué entre la arena, pero de nada sirvió. Esto que te cuento lo tenía completamente olvidado hasta que una mañana, al abrocharme las sandalias recordé aquellas alpargatas, aquel cierre; y desde entonces, durante unos segundos, cada vez que las abrocho, pienso en aquel cierre, aquella playa, aquellos veranos.

Recuerdos que odio perder.

feliz finde

Besos, fin de semana, finde, Pensamientos

So much inside

¿Cuántos besos damos a lo largo del día?

Al dar los buenos días a los peques, a Antonio (aunque reconozco que a veces falla éste, dependiendo de las prisas del momento).

Antes de salir de casa -soy capaz de volver si no he repartido besos, o de llamar a Antonio por teléfono para decirle que no sé si he olvidado dárselo-.

Antes de dormir…

¿Pero y los otros? Los besos sin más, porque hoy es hoy. Porque me apetece.

Los hay tiernos, los hay apasionados, los hay rutinarios, los hay especiales, de cortesía, sonoros, divertidos, los hay tristes también. Besos al fin y al cabo…

mira que somos besucones.

Y es que el beso es TAN necesario. Para mí por lo menos.

Hoy es el #DiaInternacionalDelBeso y han pasado por mi cabeza dos cosas: la primera es esta imagen

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y la segunda esta frase de Wilco que tan bien define algo que pasó hace ya muchos años.

In the beginning we closed our eyes

whenever we kissed we were surprised to find so much inside

Feliz fin de semana

Theres a whisper
I would like to breathe
Into your ear
But I’m too scared
To get that close
To you right now

There are dreams
We might have shared
And I still care
And I still love you
But you know how Ive been untrue

In the beginning
We closed our eyes
Whenever we kissed
We were surprised
To find so much inside

Fuente: azlyrics

 

Pensamientos, Recuerdos

Toña

Guardo algún recuerdo de mi tía Toña. Pocos. Como en fotos o en sueños.

Siempre estaba contenta. Y era muy, muy cariñosa. Como una niña pequeña o un cachorrito.  Le encantaba que fuéramos al pueblo (visitas que con el tiempo comenzaron a ser espaciadas). A mi madre la llamaba cuñada.

Supe por mi madre que Toña había aprendido a leer pero, cosas de los pueblos, como era retrasada no le iba a hacer falta, así que se le olvidó (tengo el vago recuerdo de haberle leído algún cuento en casa cuando yo era niña).

Cuando mis abuelos fueron ya muy, muy mayores mandaron a Toña a una residencia en Bilbao y ella tan feliz.

Toña lloró mucho, muchísimo cuando falleció mi abuelo. Su padre. Creo que es la única vez que la he visto triste.

De pronto enfermó. Cuenta Rosana que fue a verla al hospital con uno oso de peluche y haber salido con la sensación de haber hecho el mejor regalo de su vida. Así de agradecida era.

Recuerdo haber llegado a casa y haber discutido con mi padre por vete a saber qué chorrada y en un aparte decirme mi madre que a mi padre le habían dicho que Toña estaba grave y que no viviría mucho. Y así fue.

Creo que si preguntara a mis padres o a mis primos y primas qué recuerdo guardan de Toña sería el que te dije al principio del post: siempre sonreía y era cariñosa.

Hoy es el día Mundial del Síndrome de Down.

Pensamientos, Recuerdos

Cruasán revenido

Ayer tuvimos una triste noticia. Se fue el hombre de la mirada inteligente: Antonio Fraguas, más conocido como Forges.

Amanecí con la noticia. Estaba a punto de salir de casa cuando me lo dijo Antonio. Qué pena. Otro de mis referentes que se marcha. ¿Y qué voy a hacer por las mañanas? Lo primero que hacía, desde hace años (cuando digo años es décadas en plural) era ver su viñeta.

En la radio, Ángel Carmona no gritó “Las ochooooooo” como suele hacer. En su lugar hizo su particular homenaje parafraseando un conocido chiste suyo:”Mariano, las ocho” “Que pasen” respondía un remolón Mariano. Solo que en el dibujo original no eran las ocho, sino las siete.

Mariano las 7

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