Diego, fin de semana, finde, música, recomendación

who said they don’ cry?

Hace unos días fui al hospital con Diego. Ha de pasar por quirófano a causa de un hidrocele.

Diego empieza a darse cuenta de lo que implica ir a los médicos. Ya no quiere ir. Salió de casa llorando porque quería su rutina de todos los días: ir la cole.

La cita con el urólogo fue rápida y amable; pero con lo que no contábamos era con una analítica. Tomamos nuestro papel para esperar turno y esperamos en silencio. Observando. Cuando quedaban pocos números le dije a Diego lo que iba a pasar: que iban a sacarle un poquito de sangre y que no se preocupara.

Verás, tengo la costumbre de explicar a los peques lo que va a pasar. Que no haya sorpresas. Que estén prevenidos. En el hospital al que fuimos realizan los análisis de la siguiente manera: salen, recogen al niño y te lo entregan llorando por otra puerta. Si me pongo en su lugar no me gustaría no saber qué es lo que me va a pasar. Sale un extraño que me separa de mis padres, me pincha y me suelta por otra puerta. No. No me gustaría. Así que opté por explicarle a Diego qué iba a pasar cuando quedaban un par de turnos por delante de nosotros y dónde lo recogería cuando saliera.

Cuando nos despedimos salí hacia la otra puerta y vi cómo una niña que había salido ya lloraba y su padre -imagino que sería su padre- la intentaba calmar diciéndole que no llorara. Al poco, salió Diego con un nudo en la garganta. Sin llorar. «Llora si quieres, Diego. Llorar no es malo».

Me pregunto por qué tenemos la costumbre de decirle a los niños que no lloren. ¿Es por ellos o por nosotros? Yo nunca se lo digo. Llorar es una manera de expresión. Mediante ella los peques nos dicen si están tristes, asustados, nerviosos, enfadados; … y pienso que es importante. Algunos llantos son muy ruidosos, otros ahogados, más o menos sentidos. Llantos que nos piden algo: un abrazo, atención, unas palabras que tranquilicen,… Cuando soy yo la que llora, la gente suele consolarme. No me dicen que no llore. Desde que dejé de ser niña no me lo dicen. Es curioso.

Hoy os dejo con dos canciones: boys don’t cry de The Cure. Pero no la que ya conoces, sino la versión hecha por Vitamin String Quartet

 

 

La segunda: un clásico entre los clásicos

Feliz fin de semana

Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry)
My girl said good-bye (my oh my)
My girl didn’t cry (I wonder why)
(Silly boy) Told my girl we had to break up
(Silly boy) Thought that she would call my bluff
(Silly boy) But she said to my surprise
Big girls don’t cry
Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry)
Baby I was cruel (I was cruel)
Baby I’m a fool (I’m such a fool)
(Silly girl) Shame on you your Mama said
(Silly girl) Shame on you, you cried in bed
(Silly girl) Shame on you, you told a lie
Big girls do cry
Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (that’s just an alibi)
Big girls don’t cry [repeat and fade]

Familia, música, Pensamientos

Words don’t come easily

Estos días he descubierto cosas que no me gusta hacer con los peques. Especialmente con Diego. No por nada, porque es el mayor y por tanto, tiene mayor capacidad para entender según qué cosas.

Una de las cosas que me ha pasado fue, para variar, con las prisas matutinas, regañar a Diego porque ponerse el abrigo nos llevó mucho tiempo y luego empezó a quejarse de que la manga le molestaba. Empezó a quejarse como si le ardiera el brazo, entiéndeme. No sé. Debido a mis prisas me puse de mal humor y empecé a echarle la charla mientras le quitaba la manga, él con parsimonia parsimoniosa se sujetaba con la mano la manga para que no se fuera hacia arriba mientras volvía a ponerse el abrigo.

¿Parsimonia? NO! he de recordarme cada bien poco que es un niño. Que los niños no tienen nuestra prisa aunque a veces lo pagan. Cuando llegamos al cole le pedí perdón reconociendo que a mí también me molestaba un montón que se me subiera la manga cuando era pequeña. Y es verdad. Todavía me acuerdo.

Otra de las cosas con las que lucho estos días es con obligar a Diego a perdonar a sus hermanos. No me gusta hacerlo. Tengo una lucha interna porque, si bien creo que es importante que aprenda a perdonar; no me gusta que vea esto como una obligación. Me explico: perdonar ha de salir de cada uno. Ha de ser de corazón. No me gusta estar de policía mala diciendo que perdone a su hermano. Sé que enseñar a pedir perdón y a perdonar es importante. Implica, para mí, generosidad y empatía necesarios para su inteligencia emocional. Normalmente cuando su hermano le pide perdón él se lo saca de encima y dice que no y ahí voy yo detrás casi amenazante obligando a que lo perdone. Odio esa sensación. Debo enfocarlo desde un punto de vista constructivo; que sea él quien vea el arrepentimiento de su hermano así como que sea él quien decida hacer las paces. Es complicado. Diego es orgulloso y me va a costar. Tampoco le gusta pedir perdón, aunque a veces lo hace. Sabe lo que es y lo que implica. Ve que a él se le pide perdón. No sólo sus hermanos. Sus padres, cuando consideran que le deben una excusa, se disculpan.

Un poco ligado a esto va la expresión oral. Diego utiliza la palabra «odio» sin saber muy bien qué es. Ayer por ejemplo dijo que odiaba a sus hermanos y entonces indagué preguntando por qué y fui la que le dijo que «odiar» era muy fuerte y que podía decirlo de otra manera.

Por último, estoy decidida a vigilar lo que hablo cuando estoy delante de él. Ayer, por ejemplo, le dije a mi padre que Diego había dicho que odiaba a sus hermanos y se sintió herido. Diego no entiende aún de grados en el significado de las palabras. No quiero que se sienta traicionado por mí. Message received.

Como veis, esta semana estoy teniendo lecciones intensivas gracias a los peques.

Sí, ya sé que sólo he hablado de Diego. Martín y Bruno son más generosos. Si les das una galleta te preguntan si sus hermanos quieren. Si vemos el catálogo de juguetes piden para ellos y para sus hermanos. Son más generosos también para pedir perdón. Siguen las rabietas de Bruno y Martín y sus cuadraturas. Así que me tengo que esforzar día tras día en no perder la paciencia.

Mi recomendación de hoy es una canción que habla sobre un perdón que no es sincero. Tampoco es de la edad de la inocencia. Si tenéis tiempo, volved a escuchar el disco entero. De momento yo os dejo con Baby, can I hold you?

Feliz fin de semana.

Sorry
Is all that you can’t say
Years gone by and still
Words don’t come easily
Like sorry like sorry
Forgive me
Is all that you can’t say
Years gone by and still
Words don’t come easily
Like forgive me forgive me
But you can say baby
Baby can I hold you tonight?
Maybe if I told you the right words
At the right time you’d be mine
I love you
Is all that you can’t say
Years gone by and still
Words don’t come easily
Like I love you I love you
But you can say baby
Baby can I hold you tonight?
Maybe if I told you the right words
At the right time you’d be mine
You’d be mine
You’d be mine
Tracy Chapman – Baby can I hold you