Pensamientos

Material individual para 3 años

El 10 de septiembre Diego empezó el «cole de mayores». Si le preguntas cómo se llama su cole te dirá «el cole rosa» porque la fachada está pintada de este color. 

Pensábamos que la adaptación sería más fácil ya que es sociable y lleva yendo a «coles» desde los 8 meses. Tres escuelas infantiles. A la primera y segunda se adaptó sin problemas. La tercera costó un poquito. El cole nos está costando y esto, creo, que nos ha sorprendido a todos.

Es un colegio muy grande y algo caótico. Y sobre todo ha llevado mal el hecho de ver que él se queda y otros niños se van en el conocido «periodo de adaptación».

Hoy, pasado un mes, ya tiene amigos en clase («Natillas», Laura, Lucas, Claudia…) y en el patio (Emilio, Daniela, Martín,…). 

Cuando sale del cole nos vamos a buscar a Martín y Bruno y nos quedamos en el parque. Jugando. Creo que es lo que mejor le ha venido para adaptarse porque la mayoría de los niños del cole salen y se desfogan trepando por los árboles o jugando con la arena. Corriendo, montando en bici… juegos de niños. 

Ya hemos comprado el material para trabajar y aprender. He guardado la lista como si fuera un pequeño tesoro. Para que la vea cuando sea mayor. Una chorrada como otra cualquiera. 

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Pensamientos

Eso no se dice

Hace unos días, en el parque, Diego se enfadó con su abuelo y le dijo muy enfurruñado «ya no te quiero». Me enfadé con él y al cabo de un rato, cuando estábamos volviendo a casa en el coche y estábamos más tranquilos los dos le dije que eso no se dice y que no quería volver a oírle decir eso. Al segundo me arrepentí. Y es que es inevitable que al menos una vez en la vida alguien se lo diga a él y por su parte él rompa el corazón de alguien. 

No he vuelto a decírselo.

Hice el ejercicio de pensar qué pasaría si el «eso no se dice» fuera a una persona adulta. Y es que no es verdad. Eso sí se dice… si es lo que sientes. Por eso veo que es inevitable que algún día lo diga o lo escuche y pase como en el capítulo de los Simpson donde Bart es capaz de detener el vídeo en el fotograma exacto donde Lisa le parte el corazón a Ralph. 

No he vuelto a decírselo.

Y él sí volvió a decírselo a mi padre. Pero yo en lugar de decirle que «eso no se dice» le dije que el abuelo se pone triste cuando lo escucha. Diego me contestó con un «si sí le quiero!» (le faltó decir, por su tono, que parecía tonta).

Y Diego ha dejado de decirlo