Antonio, Diego, Pensamientos

Lo siento, papá

Hace una semana visitamos a una antigua amiga que aparece y desaparece de nuestras vidas. A veces lo necesita. Con motivo de su cumpleaños fuimos a su casa y coincidimos con su padre, algunos amigos suyos y conocimos a su bebé.

Diego, cuando nos hubimos marchado, buscó información que desconocía: ¿quién es Jesús? (el padre de Belén, nuestra amiga) y Antonio le contó que Jesús era el padre de un amigo suyo de cuando era pequeño. Ese amigo también se llamaba Jesús y falleció hace ya bastantes años.

Diego procesó la información y pasado un rato corrió hacia Antonio, le dio un abrazo y le dijo:”Lo siento, papá”.

Ya de vuelta. Feliz finde

Pensamientos, Recuerdos

frío en la nariz

De camino a la ofi veo que los charcos -a saber por qué hay charcos si hace siglos que no llueve- estaban helados.

Entonces recordé mi camino al cole cuando era pequeña. Cómo me entretenía pisando el hielo de los charcos. Aún recuerdo el sonido del hielo rompiéndose.

Abrígate. Hace frío.

Pensamientos

wpversario

Me dice WordPress que llevo 5 años con vosotros… ¿O debería decir más bien vosotros conmigo?

Sea como sea, llevo días pensando qué hace que dejes las cosas cuando lo cierto es que las echas de menos; como el blog.

Podría alegar que es por falta de tiempo, cansancio, los niños, los viajes de Antonio, etc. Pero lo cierto es que pienso que una vez desapareces es difícil retomar. Me explico. Hay muchas cosas que me habría gustado contarte: la vuelta al cole, la operación de mi padre, el finde en Salamanca, el finde en Chicago, reencuentros esporádicos con Ros, … Todas esas cosas o ninguna, pero al ver que no llego pienso “ya lo haré la semana que viene” y así día tras día, semana tras semana,  castigo el blog con mi silencio.

Intentaré ponerlo al día (no sé cuántas veces he dicho esto ya).

Es curioso. Llevaba tiempo pensando en escribir un post sobre cómo se abandonan las cosas y justo hoy tenía que venir WordPress a recordarme mi aniversario.

Feliz semana.

abuelos, Pensamientos, vacaciones

Julivert

No he tenido tiempo de reflexionar como acostumbro sobre mis/nuestras vacaciones. En cuanto regresamos me metí de lleno en la vuelta al cole de los peques -y en la nuestra-.

Para que te hagas una idea, llegamos un lunes a la hora de la comida y por la noche Antonio ya estaba haciendo de nuevo la maleta porque viajaba al día siguiente por trabajo.

Y así estamos: ya con las mochilas escolares, las extraescolares, retomar las agendas de médicos, cumpleaños infantiles, yoga, baloncesto, etc.

Y un año más a mí me da pereza la vuelta al cole. Un año más el verano me ha sabido a poco.

Un año más me quedo con fotografías mentales: nuestra querida Cala Figuera, el viaje en tren a Sóller, la comida en Sant Salvador, la visita al Castillo de Santueri, el Algar, las olivas trencadas, quedar con una amiga del cole de Bruno, la felicidad de los peques en el parque acuático, la visita anual a las primas de Antonio que con una naturalidad pasmosa hace que te sientas abrazada.

Esa visita anual sucede la noche del Correfoc en Felanitx, Salen los Dimonis y pasean por las calles envueltos en ruido y fuego.

La noche de este año escuché una historia breve y tierna a la vez. La contó una de las hermanas de Antonio: Ana. Contaba Ana que la palabra “perejil” es una de las de pronunciación más difícil en mallorquín. Y que su abuelo siempre le decía:”si sabes decir perejil, te daré turrón”. (el turrón lo hacía él).

La frase: Si saps dir julivert te donare terro

Historias de abuelos. Tan importantes ellos.

Bruno, hospital, meningitis vírica, Pensamientos

A la pediatra del centro de salud

No me considero una madre agonías. En materia de pediatras, sí he ido al pediatra de urgencia, ¿quién no? Pero creo que absolutamente todas las veces estaban justificadas.
Recuerdo una vez que vi cómo la pediatra de mis hijos me daba unos papeles donde aparecía toda la historia de nuestras visitas. Yo me asombré y le dije al pequeño:”mira cuántas veces hemos venido al médico” y ella, la pediatra, me dijo que no eran tantas. Que había niños con más de dos páginas de historial. Y me dijo que los pediatras saben, viendo ese historial, si los padres son primerizos, si el bebé tiene hermanos, si los padres son alarmistas, etc.
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Bruno, Diego, fin de semana, finde, Martín, Marvin Gaye, músicca, recomendación

My love is alive

Martín, al ver los rizos de Esther, mamá de Teo -compañero de clase-, le dice:”tienes olas del mar en el pelo”

Bruno juega tranquilo al juego del dado de colores y los animalitos. Se ríe cuando le toca la abeja y tiene que estar un turno sin jugar. También le ha dado por hacer caligrafía.

Diego no entiende por qué no han querido bailar con él, cuando la profe de música ha dicho que es bueno. Lo dice sin pena. No lo entiende, como tampoco entiende las ecuaciones de segundo grado. Ése ha sido su planteamiento.

Martín me para una mañana en el garaje y me dice que quiere volver al hotel donde fuimos en Semana Santa.

Bruno, al salir del cole, me da un dibujo de un corazón gigante y encima ha puesto “mamá”.

Diego me dice que Lucas le ha llamado “chulito” y ya no es su mejor amigo.

Martín llora cuando toca el móvil y desaparece Peppa Pig del youtube Kids.

Bruno le pide a Google “música guay, por favor” y Google le ofrece la app de Spotify.

Diego se rompe un diente arrebatando en el súper una cesta a su hermano.

Martín te agarra la cara y repite las cosas mil veces (intentamos que deje de hacer ambas cosas).

Bruno llora al comprobar que la pulsera de papel que le ha hecho Laia se ha roto.

Diego tiene su escritorio lleno de piezas de lego con las que sigue inventándose estructuras al menos dos veces al día.

Martín se frustra porque no sabe hacer girar el fidget spinner.

Bruno quiere comprar un fidget spinner a sus mejores amigos.

Diego flipa cuando le digo que le voy a regalar un fidget spinner. Me dice que todo el mundo en su cole lo tiene.

A Martín y a Bruno les encanta acompañarme a la papelería.

Diego prefiere jugar en el parque.

Martín y Bruno se quedan dormidos viendo “Guardianes de la Galaxia”.

Bruno se frustra porque no le sale la “i”

Diego disfruta de la peli y nos mira a Antonio y a mí como si estuvieramos locos cuando cantamos, al final de la película,

Feliz fin de semana

Listen baby, ain’t no mountain high,
Ain’t no valley low, ain’t no river wide enough baby
If you need me call me, no matter where you are,
No matter how far; don’t worry baby
Just call my name; I’ll be there in a hurry
You don’t have to worry,

Oh baby there ain’t no mountain high enough,
Ain’t no valley low enough,
Ain’t no river wide enough
To keep me from getting to you babe

Remember the day I set you free
I told you you could always count on me darling
From that day on, I made a vow,
I’ll be there when you want me,
Some way, some how

Oh baby there ain’t no mountain high enough,
Ain’t no valley low enough,
Ain’t no river wide enough
To keep me from getting to you babe

Oh no darling
No wind, no rain
Or winters cold can stop me baby, no no baby
‘Cause you are my goal
If you’re ever in trouble;
I’ll be there on the double
Just send for me, oh baby, ha

My love is alive
Way down in my heart
Although we are miles apart
If you ever need a helping hand,
I’ll be there on the double
Just as fast as I can
Don’t you know that there

Ain’t no mountain high enough,
Ain’t no valley low enough,
Ain’t no river wide enough
To keep me from getting to you babe

Don’tcha know that there
Ain’t no mountain high enough,
Ain’t no valley low enough,
Ain’t no river wide enough
Ain’t mountain high enough
Ain’t no valley low enough

Fuente: azlyrics

Día del Niño Hospitalizado, Diego, Pensamientos

Iria

Del hospital Niño Jesús conocía únicamente las consultas de traumatología. Allí íbamos periódicamente a las revisiones de la enfermedad de Diego hasta que nos comunicaron que tenían que operarle.
El 8 de marzo recogí, como cada tarde, a los peques del cole. Nos fuimos a merendar a casa y después al parque tal y como solemos hacer cada tarde. Sin embargo, pasado el rato de juego no fuimos a casa. Fuimos en metro y autobús al hospital. Allí nos dirigimos a ingresar a Diego y a que le asignaran una habitación.
Cuando subes a la primera planta y te alejas de las consultas entras en una zona diseñada especialmente para los niños. Imita un circo aquel techo tan alto, en lugar de escaleras hay una rampa y de camino a la habitación vimos que los peques disfrutaban de un teatro. Cuando nos dijeron la habitación que ocuparíamos (Sta. Isabel 3-4) el ambiente infantil quedó tras la puerta y nos dieron pijama y nos explicaron dónde estaban las cosas y que la tv era gratuita. Diego estaba aparentemente tranquilo. No quiso ir al teatro. En su lugar prefirió jugar un rato a la Nintendo.
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