finde, música, Pensamientos, recomendación

Hectic

¿Cómo estáis?

Me resulta complicado estos días mantenerme fiel a mi cita semanal. Voy a intentar resumirte mis últimas semanas; no han pasado grandes cosas aunque sí han sido ajetreadas.

A destacar: un viaje familiar estupendo a León que se merece un post aparte y la operación de vegetaciones de Martín. ¿Me acompañas?  Sigue leyendo “Hectic”

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5 cosas, cumpleaños, Diego, música, recomendación

5 cosas

Diego cumple 5 añitos. CINCO! ¡Madre mía! Le dedico esta entrada con todo el cariño del mundo. Para escribirla, he buscado información sobre el número cinco. Soy más de letras que de ciencias y me ha llamado la atención la etimología de “lustro”. Reza la wikipedia lo siguiente: “Etimológicamente proviene del latín lustrum, que quiere decir limpio, puro. La palabra española «lustre» proviene de este vocablo. Se refiere a la ceremonia de la lustratio (purificación) que se desarrollaba cada cinco años y era la más importante de la Antigua Roma.

En el transcurso de esta celebración se efectuaban una serie de ritos y un banquete. Todos los pater familiae (patricios) estaban obligados a asistir. Quienes no lo hicieran perdían sus derechos ciudadanos, hasta la próxima lustración. Era un castigo muy importante, puesto que se perdía incluso el derecho a montar pleito, entre otros.

No temáis, no me voy a poner a daros una lección sobre el número en cuestión.  Sigue leyendo “5 cosas”

Bruno, Diego, finde, Martín, música, Nada Surf, recomendación

Operación “soy mayor”

¿Cómo ha ido vuestra semana? La nuestra muy bien -pese a alguna que otra fiebre- y es que el fin de semana pasado hicimos “zafarrancho” y despedimos objetos que hicieron que Martín y Bruno, de repente, tomaran conciencia de que son mayores Sigue leyendo “Operación “soy mayor””

amistad, fin de semana, finde, música

Siempre lo decimos, nunca lo hacemos

¿Qué tal ha ido vuestra semana? ¿Habéis empezado ya vuestras compras navideñas? ¿Os agobia mi pregunta?

Mi semana comenzó repleta de energía gracias a encuentros con antiguos amigos. Por sorpresa, vino mi amiga Ana de Castellón a ver Madrid en navidades. Nos pareció un horror ir al centro precisamente el puente de la Constitución, pero allá que nos fuimos a darnos un achuchón. El rato de unas cañas y poco más. El ambiente y el bullicio sobrepasó a los peques y la vuelta a casa fue un infierno, pero qué alegría haber tenido un rato en el que hablar conversaciones entrecortadas con Ana y María -otra amiga de la uni-.

Por la noche, me fui al concierto de León Benavente con un par de hermanos de Antonio y sus parejas. Tremendo rato. Tremendo concierto. León Benavente me mostró lo que sospechaba: que son buenos. Muy buenos. Después copichuela en un bar de copas de la calle Pez donde Inés -sobri de Antonio- trabaja.

Al día siguiente pusimos la celebración del cumpleaños de Martín y Bruno como excusa para quedar con unos amigos: Bruno, Moni, Jorge y Nuria y los hijos de ambas parejas. También vino Carlos, un sobrino de Antonio. Rato más que agradable porque en el sitio donde comimos había un parque de bolas y los peques nos dejaron disfrutar. Creo que además coincidió que nos apetecía vernos, y eso se nota.

En ambas ocasiones nos despedimos con muchos achuchones y la firme promesa de vernos más. Siempre lo decimos; nunca lo hacemos. Y como dice Jorge, es una pena. Especialmente en este caso en que vivimos en la misma ciudad.

Entrados ya en la semana, se nota el final del trimestre y las citas referentes a los peques se han sucedido. Con Martín tuve una evaluación en el centro de atención temprana para ver lo trabajado durante el trimestre y qué se iba a trabajar en el siguiente. Con Bruno, cita con la profe para escuchar sus impresiones y su consejo sobre aplicar en él un refuerzo. Bruno necesita trabajar la motricidad fina y el habla. Me contó que su actitud en clase en buena, pero dónde notaba en qué no respondía. A veces podría estar ligado a timidez, e incluso a falta de interés, pero otras no. Entonces decidimos que viniera un equipo a valorarlo y que, si lo estima oportuno, asista a un apoyo con logopeda incluido. Fue una entrevista interesante. La profe de Bruno me confesó que no sabía cómo me tomaría la sugerencia de que Bruno tuviera un apoyo. Le dije que por nuestar parte nunca tendría problema. Consideramos que los intereses de los niños -en este caso Bruno- priman; y que nosotros lo vemos desde una perspectiva familiar, no profesional -como es su caso-. Que es un trabajo de los dos: del profesor y nuestro. Y es aquí donde me gustó hablar con ella porque me doy cuenta de la suerte que tenemos. La profe de Bruno ve a los niños como suyos mientras está con ellos. Son sus niños. Así me lo dijo.

En cuanto a Diego: médicos. En esta ocasión ha sido el oftalmólogo que ha mandado que Diego lleve gafas. Esta tarde hemos ido a por ellas.

Cuando salimos de la consulta del médico Diego preguntó por qué tiene que llevar gafas y yo le contesté que porque no ve bien. Entonces me dijo:”pero si ya voy a ver bien, ¿ves?” Y me resultó complicado explicarle que no es algo que él haga mal, sino que su ojo no funciona. Entonces me dijo que iba a ser patoso porque su amigo Álvaro lleva gafas y lo es y ahí me resultó fácil decirle que hay gente patosa sin gafas -como yo- o gente patosa con gafas -como Antonio-.

Por las mañanas, cuando voy al trabajo, escucho Radio3. En el programa Hoy Empieza Todo tienen una sección llamada “Versión Española” donde grupos españoles hacen versiones de otros y ése otro a su vez de otro y así se van encadenando las versiones. Cuando le tocó a León Benavente, hizo una versión de esta canción:

y el resultado:

Feliz fin de semana.

Bajé del monte riendo
porque vergüenza no tengo.
No me dio ninguna pena,
y tampoco sentí miedo.
Y a mi paso destruyendo,
lo que había ido creciendo.
No podía estar tranquila,
ni despierta ni durmiendo.
Bajé del monte corriendo,
con el corazón ardiendo,
y mi sombra se preguntaba,
de que va esta mujer huyendo,
de que va esta mujer huyendo.
Me quedaba sin aliento,
el cielo se iba cubriendo,
y a los lados del camino,
las flores se iban muriendo.
Baje del monte y el viento,
la cara me iba curtiendo.
Se me erizaban los pelos,
me faltaba el entendimiento,
me faltaba el entendimiento.
En la cabeza un zumbido,
me hizo sentir el alivio,
de que no podré parar,
hasta ver todo destruido.”

Diego, fin de semana, finde, música, recomendación

who said they don’ cry?

Hace unos días fui al hospital con Diego. Ha de pasar por quirófano a causa de un hidrocele.

Diego empieza a darse cuenta de lo que implica ir a los médicos. Ya no quiere ir. Salió de casa llorando porque quería su rutina de todos los días: ir la cole.

La cita con el urólogo fue rápida y amable; pero con lo que no contábamos era con una analítica. Tomamos nuestro papel para esperar turno y esperamos en silencio. Observando. Cuando quedaban pocos números le dije a Diego lo que iba a pasar: que iban a sacarle un poquito de sangre y que no se preocupara.

Verás, tengo la costumbre de explicar a los peques lo que va a pasar. Que no haya sorpresas. Que estén prevenidos. En el hospital al que fuimos realizan los análisis de la siguiente manera: salen, recogen al niño y te lo entregan llorando por otra puerta. Si me pongo en su lugar no me gustaría no saber qué es lo que me va a pasar. Sale un extraño que me separa de mis padres, me pincha y me suelta por otra puerta. No. No me gustaría. Así que opté por explicarle a Diego qué iba a pasar cuando quedaban un par de turnos por delante de nosotros y dónde lo recogería cuando saliera.

Cuando nos despedimos salí hacia la otra puerta y vi cómo una niña que había salido ya lloraba y su padre -imagino que sería su padre- la intentaba calmar diciéndole que no llorara. Al poco, salió Diego con un nudo en la garganta. Sin llorar. “Llora si quieres, Diego. Llorar no es malo”.

Me pregunto por qué tenemos la costumbre de decirle a los niños que no lloren. ¿Es por ellos o por nosotros? Yo nunca se lo digo. Llorar es una manera de expresión. Mediante ella los peques nos dicen si están tristes, asustados, nerviosos, enfadados; … y pienso que es importante. Algunos llantos son muy ruidosos, otros ahogados, más o menos sentidos. Llantos que nos piden algo: un abrazo, atención, unas palabras que tranquilicen,… Cuando soy yo la que llora, la gente suele consolarme. No me dicen que no llore. Desde que dejé de ser niña no me lo dicen. Es curioso.

Hoy os dejo con dos canciones: boys don’t cry de The Cure. Pero no la que ya conoces, sino la versión hecha por Vitamin String Quartet

 

 

La segunda: un clásico entre los clásicos

Feliz fin de semana

Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry)
My girl said good-bye (my oh my)
My girl didn’t cry (I wonder why)
(Silly boy) Told my girl we had to break up
(Silly boy) Thought that she would call my bluff
(Silly boy) But she said to my surprise
Big girls don’t cry
Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry)
Baby I was cruel (I was cruel)
Baby I’m a fool (I’m such a fool)
(Silly girl) Shame on you your Mama said
(Silly girl) Shame on you, you cried in bed
(Silly girl) Shame on you, you told a lie
Big girls do cry
Big girls don’t cry (they don’t cry)
Big girls don’t cry (that’s just an alibi)
Big girls don’t cry [repeat and fade]

Cine, Recuerdos

Pues me jode

El fin de semana pasado, cuando andaba yo liada en la cocina, llegó Diego diciendo que lo sentía y que no lo iba a hacer más. A lo “Juancar”. ¿Que qué había hecho? Pues morder un Playmobil (de ahora en adelante lo llamaré click) y cargarse un diente. El diente empezó a moverse antes de lo que le correspondía -o eso creo- así que va a estar mellado una temporada. Sigue leyendo “Pues me jode”

Familia, música, Pensamientos

Words don’t come easily

Estos días he descubierto cosas que no me gusta hacer con los peques. Especialmente con Diego. No por nada, porque es el mayor y por tanto, tiene mayor capacidad para entender según qué cosas.

Una de las cosas que me ha pasado fue, para variar, con las prisas matutinas, regañar a Diego porque ponerse el abrigo nos llevó mucho tiempo y luego empezó a quejarse de que la manga le molestaba. Empezó a quejarse como si le ardiera el brazo, entiéndeme. No sé. Debido a mis prisas me puse de mal humor y empecé a echarle la charla mientras le quitaba la manga, él con parsimonia parsimoniosa se sujetaba con la mano la manga para que no se fuera hacia arriba mientras volvía a ponerse el abrigo.

¿Parsimonia? NO! he de recordarme cada bien poco que es un niño. Que los niños no tienen nuestra prisa aunque a veces lo pagan. Cuando llegamos al cole le pedí perdón reconociendo que a mí también me molestaba un montón que se me subiera la manga cuando era pequeña. Y es verdad. Todavía me acuerdo.

Otra de las cosas con las que lucho estos días es con obligar a Diego a perdonar a sus hermanos. No me gusta hacerlo. Tengo una lucha interna porque, si bien creo que es importante que aprenda a perdonar; no me gusta que vea esto como una obligación. Me explico: perdonar ha de salir de cada uno. Ha de ser de corazón. No me gusta estar de policía mala diciendo que perdone a su hermano. Sé que enseñar a pedir perdón y a perdonar es importante. Implica, para mí, generosidad y empatía necesarios para su inteligencia emocional. Normalmente cuando su hermano le pide perdón él se lo saca de encima y dice que no y ahí voy yo detrás casi amenazante obligando a que lo perdone. Odio esa sensación. Debo enfocarlo desde un punto de vista constructivo; que sea él quien vea el arrepentimiento de su hermano así como que sea él quien decida hacer las paces. Es complicado. Diego es orgulloso y me va a costar. Tampoco le gusta pedir perdón, aunque a veces lo hace. Sabe lo que es y lo que implica. Ve que a él se le pide perdón. No sólo sus hermanos. Sus padres, cuando consideran que le deben una excusa, se disculpan.

Un poco ligado a esto va la expresión oral. Diego utiliza la palabra “odio” sin saber muy bien qué es. Ayer por ejemplo dijo que odiaba a sus hermanos y entonces indagué preguntando por qué y fui la que le dijo que “odiar” era muy fuerte y que podía decirlo de otra manera.

Por último, estoy decidida a vigilar lo que hablo cuando estoy delante de él. Ayer, por ejemplo, le dije a mi padre que Diego había dicho que odiaba a sus hermanos y se sintió herido. Diego no entiende aún de grados en el significado de las palabras. No quiero que se sienta traicionado por mí. Message received.

Como veis, esta semana estoy teniendo lecciones intensivas gracias a los peques.

Sí, ya sé que sólo he hablado de Diego. Martín y Bruno son más generosos. Si les das una galleta te preguntan si sus hermanos quieren. Si vemos el catálogo de juguetes piden para ellos y para sus hermanos. Son más generosos también para pedir perdón. Siguen las rabietas de Bruno y Martín y sus cuadraturas. Así que me tengo que esforzar día tras día en no perder la paciencia.

Mi recomendación de hoy es una canción que habla sobre un perdón que no es sincero. Tampoco es de la edad de la inocencia. Si tenéis tiempo, volved a escuchar el disco entero. De momento yo os dejo con Baby, can I hold you?

Feliz fin de semana.

Sorry
Is all that you can’t say
Years gone by and still
Words don’t come easily
Like sorry like sorry
Forgive me
Is all that you can’t say
Years gone by and still
Words don’t come easily
Like forgive me forgive me
But you can say baby
Baby can I hold you tonight?
Maybe if I told you the right words
At the right time you’d be mine
I love you
Is all that you can’t say
Years gone by and still
Words don’t come easily
Like I love you I love you
But you can say baby
Baby can I hold you tonight?
Maybe if I told you the right words
At the right time you’d be mine
You’d be mine
You’d be mine
Tracy Chapman – Baby can I hold you

Familia, Pensamientos

De rabietas y estrategias

Vamos despidiendo octubre. ¿Vosotros también habláis del tiempo? requeteagradable, ¿verdad?

Los peques llevan ya más de un mes en el cole y si bien he notado un cambio positivo en Martín, con Bruno es otro cantar. No digo que el cambio lo esté llevando mal ni mucho menos, sino que no lo lleva bien. Tenemos un cóctel explosivo: temporada de rabietas con mamitis aguda. Sigue leyendo “De rabietas y estrategias”

música, Pensamientos

Deberíais estar bailando

Bienvenido octubre,

no quiero que se me olviden dos anécdotas de esta semana. La primera me pasó una noche hablando con Diego en su cama. Normalmente después de leer el cuento solemos hablar. Me contó que había estado jugando con la pelota y que alguien se la tiró y le dio en el pecho. “Aquí está el corazón” me dijo señalándose con la mano la parte izquierda del pecho. “Me han partido el corazón” dijo después. Sigue leyendo “Deberíais estar bailando”

Familia, Pensamientos

Ahora les toca a ellos

Diego se queda llorando por las mañanas.

Al principio pensé que era por contagio de Bruno, que es al que más le está costando, pero me doy cuenta de que no. Le cuesta despegarse de Antonio y de mí; y francamente me mosquea. Me mosquea porque antes de las vacaciones de verano iba muy contento al cole. Voy a ver cómo lo enfoco. Tengo que hablar con él este fin de semana y preguntarle por qué. Puede que necesite más tiempo con nosotros. No sé. No sé qué puede echar de menos. Hay que investigar.

Éste ha sido el “runrrún” de la semana. Semana rutinaria sin más. Destacable también el bajo ralentí de Bruno. Fiebre.

Me llama la atención lo mucho que se echan de menos los tres pequeños. Especialmente porque cuando están juntos o pelean o se ignoran. Bruno ayer estuvo dormitando todo el día y Diego echaba de menos jugar con él. Buena señal, ¿no?. En casa Bruno insistía en ir a dar con Martín al cole. Y Martín cuando vio que llevábamos a Bruno a la cama quiso hacerle compañía en la habitación.

Ayer recordaba que no hace tanto que al servir la cena todo era nervios y llantos. Ahora no todo es armonía, pero es mucho más tranquilo.  Sigue leyendo “Ahora les toca a ellos”