Pensamientos

Me voy a París

París es tan fotogénico, ¿no crees?

¿Recuerdas cuando hace unos meses te decía que no estaba allí? Pues después de posponer el viaje una y otra vez parece ser que nos vamos. Y digo que lo parece porque hasta que no me vea allí no me lo voy a creer.

Mi cabeza ha estado centrada estos días en pensar en el viaje para descubrir que lo único que me apetece es estar con Antonio y pasear, pasear y pasear. Poco más espero. Poco más pido.

Centrada en esto pensaba qué podría recomendaros que estuviera relacionado con París y hay tantas, tantísimas cosas que no puedo escoger sólo una. Pensé que tal vez una peli francesa: la trilogía de los colores por ejemplo (todo el mundo destaca Azul y a mí me encantó Rojo), ¿Música? Algo de Edith Piaf? O mejor aún, ¿de Jacques Brel? ¿Zaz? ¿Mano Negra?

¿Alguna peli o libro de Asterix? Me encantan las pelis de dibujos. Especialmente Asterix y Cleopatra y la Asterix y las doce pruebas.

Y de repente pensé ¿Por qué ha de ser francesa mi recomendación? De repente me acordé de Sabrina. La antigua, la de Audrey Hepburn; soy así de pedorra. Preciosa película, por cierto. Sabrina va a curar su corazón  a París.

¿Otra de Billy Wilder? Irma la dulce. Genial Jack Lemmon y genial Shirley MacLaine interpretando a un gendarme y a una prostituta.

Algún día te hablaré de algunas de las pelis que he citado antes, o te recomendaré alguna canción en francés. Lo que importa es que me voy. Que me voy feliz. Un fin de semana que, espero, me sepa a gloria. No es la primera vez que estoy en París. Ya fui allá por 2006 aprovechando un viaje de Antonio. No visité ningún museo. Pateé la ciudad. Esta vez tampoco visitaré ninguno. Prefiero pasear. Ya os contaré a la vuelta, aunque creo que leyéndome entendéis lo emocionada que me voy.

os voy a recomendar todo lo que he citado anteriormente y dos pelis más que me he reservado para el final:

la primera, y especialmente porque le encanta a Diego, es Ratatouille. De donde destaco el lema del chef Gusteau “cualquiera puede cocinar” y el discurso del crítico Ego, donde nos recuerda que un artista puede provenir de cualquier lugar.

La segunda, se llama An Education. Se sitúa en la Inglaterra de los 60 donde su protagonista, una espléndida Carey Mulligan interpreta a una quinceañera cuya vida está planificada y que sueña con ir a París. París supone en cierto modo la libertad. El escape. Lo contrario a la inocencia; y es recurrente de principio a fin.

Well I’m going to be French. I’m
going to Paris and I’m going to
smoke and listen to Jacques Brel
and wear black. And I won’t
speak. Ever. C’est plus chic,
comme…

Que paséis un feliz fin de semana

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