Diego, música, Pavement, Pensamientos

Did you see the drummer’s hair?

Una vez más me veo obligada a pedir disculpas porque soy consciente de que no escribo tanto como me gustaría. Por un lado porque no encuentro el momento y cuando lo encuentro me doy cuenta de que me requiere un esfuerzo que a veces no estoy dispuesta a realizar. Mis disculpas.

Parte de “culpa” -ya no sé si os lo conté en mi último post- es que he comenzado a colaborar en un blog de series y aquí sí que escribo religiosamente una vez a la semana… pero esto es otra historia. Sígueme!

Estas semanas han sido relativamente tranquilas gracias a que Antonio no ha viajado. Sumidos en la rutina y ya previas navidades. Se respira el ambiente: los nervios de los niños por que llegue la navidad no son los mimos que los adultos: ellos respiran ilusión. Vale, regalos también; pero sobre todo ilusión. Nosotros respiramos un poco de agobio deseando que todo sea perfecto. Y compras. Esas temidas compras. Y comilonas. Esas copiosas comilonas.

Por las noches nos quedamos con Diego en su habitación. La mayoría de las noches hasta que se queda dormido. Ya sé que a muchos os parecerá un horror pero a mí no. Por un lado porque sé que si se lo pido, Diego es capaz de dormirse solo sin montar ningún número; por otro porque sé que me queda poco tiempo de disfrutar de estos momentos y por último porque es la ocasión que tengo para hablar con él. Hace unas semanas me contó que la profe de gimnasia le había puesto el último de la fila porque no había sabido distinguir entre izquierda y derecha. Y me lo dijo llorando porque todo el mundo se había reído de él. Antonio se encontraba de viaje y mi madre se ocupaba de contarle un cuento a Martín y a Bruno. Cuando estos se durmieron mi madre vino a echarme un cable de empatía con Diego y, sin restarle la importancia que se merecía, sí conseguimos animar a Diego. De hecho, le explicamos “trucos” para distinguir la izquierda y la derecha como la mano con la que come, la que lleva el reloj… Diego dejó de llorar y se quedó más tranquilo. Mi madre dijo una frase, un pensamiento en voz alta que se me ha quedado grabada desde entonces:”no es fácil se niño”. Y no lo es. Cuando Diego me contó cómo se sintió cuando le mandaron atrás en la fila; cuando me contó que sus compañeros se rieron de él, me vi a mí misma incapaz de saltar el potro.

Pasada una semana le anuncié a Diego una noche que al día siguiente iríamos a cortarle el pelo y lo que empezó siendo excusas o una serie de negativas terminó siendo una confesión: los niños mayores le llamaron calvo cuando se lo cortó la vez anterior. Lejos de empeñarme en cortar el pelo, entre Antonio y yo llegamos a un acuerdo: le cortaríamos el pelo durante el puente -para dejar que hubiera días sin cole-. Pero me dio mucha pena pensar que el simple hecho de un corte de pelo tenga esa carga en un niño de 6 años. Entre Antonio y yo hicimos entender a Diego a) qué es ser calvo -y él no lo es- y b) que hay niños que se burlan y que la solución no es insultar o convertirse en burlador.  Yo le confesé a Diego que muchos días yo llegaba llorando a casa porque en el cole me llamaban Dumbo.

Mi madre tiene razón. No es fácil ser niño. Hay que saber ver más allá de lo que pueda ser una cabezonería. Hay que saber ver como si de un dibujo del Ojo Mágico se tratara. Y hay que saber escuchar y no llevar todo a la lógica adulta sino empatizar con los pequeños tengan la edad que tengan.

Hoy mi post se lo dedico a Diego -como tantos otros-.

Darling don’t you go and cut your hair
Do you think it’s gonna make him change?
I’m just a boy with a new haircut
And that’s a pretty nice haircut

Charge it like a puzzle, hitmen wearing muzzles
Hesitate, you die
Look around, around, the second drummer drowned
His telephone is found

Music scene’s crazy
Bands start up each and every day
I saw another one just the other day
A special new band

I remember lying, I don’t remember a line
I don’t remember a word but I don’t care
I care, I really don’t care
Did you see the drummer’s hair?

Advertising looks and chops a must, no big hair!
Songs mean a lot when songs are bought and so are you
Bitch right down to the practice room
Attention and fame, a career, career, career, career

 

Fuente: azlyrics

 

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