Besos, fin de semana, finde, Pensamientos

So much inside

¿Cuántos besos damos a lo largo del día?

Al dar los buenos días a los peques, a Antonio (aunque reconozco que a veces falla éste, dependiendo de las prisas del momento).

Antes de salir de casa -soy capaz de volver si no he repartido besos, o de llamar a Antonio por teléfono para decirle que no sé si he olvidado dárselo-.

Antes de dormir…

¿Pero y los otros? Los besos sin más, porque hoy es hoy. Porque me apetece.

Los hay tiernos, los hay apasionados, los hay rutinarios, los hay especiales, de cortesía, sonoros, divertidos, los hay tristes también. Besos al fin y al cabo…

mira que somos besucones.

Y es que el beso es TAN necesario. Para mí por lo menos.

Hoy es el #DiaInternacionalDelBeso y han pasado por mi cabeza dos cosas: la primera es esta imagen

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y la segunda esta frase de Wilco que tan bien define algo que pasó hace ya muchos años.

In the beginning we closed our eyes

whenever we kissed we were surprised to find so much inside

Feliz fin de semana

Theres a whisper
I would like to breathe
Into your ear
But I’m too scared
To get that close
To you right now

There are dreams
We might have shared
And I still care
And I still love you
But you know how Ive been untrue

In the beginning
We closed our eyes
Whenever we kissed
We were surprised
To find so much inside

Fuente: azlyrics

 

Pensamientos, Recuerdos

Toña

Guardo algún recuerdo de mi tía Toña. Pocos. Como en fotos o en sueños.

Siempre estaba contenta. Y era muy, muy cariñosa. Como una niña pequeña o un cachorrito.  Le encantaba que fuéramos al pueblo (visitas que con el tiempo comenzaron a ser espaciadas). A mi madre la llamaba cuñada.

Supe por mi madre que Toña había aprendido a leer pero, cosas de los pueblos, como era retrasada no le iba a hacer falta, así que se le olvidó (tengo el vago recuerdo de haberle leído algún cuento en casa cuando yo era niña).

Cuando mis abuelos fueron ya muy, muy mayores mandaron a Toña a una residencia en Bilbao y ella tan feliz.

Toña lloró mucho, muchísimo cuando falleció mi abuelo. Su padre. Creo que es la única vez que la he visto triste.

De pronto enfermó. Cuenta Rosana que fue a verla al hospital con uno oso de peluche y haber salido con la sensación de haber hecho el mejor regalo de su vida. Así de agradecida era.

Recuerdo haber llegado a casa y haber discutido con mi padre por vete a saber qué chorrada y en un aparte decirme mi madre que a mi padre le habían dicho que Toña estaba grave y que no viviría mucho. Y así fue.

Creo que si preguntara a mis padres o a mis primos y primas qué recuerdo guardan de Toña sería el que te dije al principio del post: siempre sonreía y era cariñosa.

Hoy es el día Mundial del Síndrome de Down.