Pensamientos

Su primer concierto, Chispas

El domingo pasado fuimos de concierto. A primeros de septiembre nos planteamos atrevernos a llevar a los pequeños a un concierto que nos parecía interesante. Nos daba miedo, pero pensamos que lo peor que nos podía pasar era que tuviéramos que salir antes de terminar la obra. 

El concierto en cuestión era “Mis primeras cuatro estaciones” tocadas por Ara Malikian. Pintaba bien, ¿verdad?.

Tuvo lugar en el Teatro Lara. Un teatro de los de toda la vida y cuyo paso del tiempo le da cierto encanto. Como es en el centro y nos daba pereza ir en coche, decidimos ir en metro. Diego fue la atracción. Presumía de su camiseta de El increíble Hulk. Le decía a la gente del vagón que cuando se enfada –Hulk- se pone verde y saca los puños así (y empezaba a imitarlo, Diego Style). Salimos del metro y fuimos andando hacia el Teatro Lara. Según nos acercábamos veíamos familias aproximándose. En la puerta nos encontramos con Ros. Aparcamos los cochecitos y nos sentamos en la fila 6. Bruno encima de papá y Martín encima de mamá. Diego al lado de Ros.

 Comienza la función. Sale una chica al escenario y empieza a narrar la primavera. Sale un violinista con el pelo alborotado y rizado y empieza a tocar. Silencio.

 Es increíble cómo captaron la atención de los pequeños durante una hora. 

Creo que los primeros sorprendidos fuimos Antonio y yo que, precavidos, compramos las entradas cerca del pasillo por si los pequeños nos hacían salir antes de la representación, molestar lo menos posible. 

Cuatro instrumentos de cuerda (violines, violonchelo y viola) y una narradora. Entre estación y estación Ara Malikian se dirigía a los pequeños para explicar qué sentía Vivaldi con cada estación y cómo lo expresaba con la música. Políticamente incorrecto, nos dijo que a Vivaldi le gustaba mucho el vino. Muy natural. Muy divertido. 

De vez en cuando se bajaba del escenario con su violín y se acercaba a los pequeños. Esto a Diego no le gustaba mucho y se ponía muy serio. En cambio Martín y Bruno estaban encantados. 

Hacia el final: gotitas de lluvia haciendo chocar el dedo índice con la palma de la otra mano. 

Nada más fue necesario en el escenario. Cuatro sillas cutres y cinco personas entregadas. 

Muy emocionante. Muy emocionados. 

Y al final unas palabras de nuevo de Ara Malikian expresando su gratitud por haber ido a verlos y pidiendo que no asuste ir a un concierto de música clásica. Que no ha de ser siempre un hombre “con cara de pescado muerto”. Que había que animarse a disfrutar de la música y que si se animaban: a tocar la música clásica. Muy enriquecedor.

Por la noche Diego me dijo que el siguiente concierto quería que fuera el de “las nueve estaciones”, como si pudieran sumarse. Como si después de las cuatro estaciones vinieran las cinco, las seis, … las nueve.

Dentro de nuestra colección de cosas para los peques, un e-mail contándoles lo acontecido con la entrada del concierto escaneada. 

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