Familia, fin de semana, finde, recomendación, Recuerdos

Sabor a Navidad

Es la una y diez de la madrugada, así que aunque técnicamente es viernes, yo sigo en el día de Navidad.

Hasta que mi abuelo falleció, el día de Navidad íbamos a comer a casa de mis abuelos. Desde hace unos años, la comida familiar es en casa de mis padres. Coincidimos con mi adorada tía Clara, su marido Delfín y sus hijos Ángela y Nacho. Este año estaba mi abuela y me ha hecho muchísima ilusión verla.

La comida, os podéis imaginar, ha sido una sucesión de platos y más platos. Empiezas con muchas ganas y es imposible terminar.

Desde que tengo memoria, el día de Navidad en casa de mis abuelos era especial: nos poníamos guapos, veía a mis tíos y primos, comíamos hasta decir basta, jugábamos a las cartas y pasábamos un rato increíblemente divertido. El día de Navidad era eso. Bonito. Especial. Familiar. Y sigo con esa sensación en el corazón. Y he coincidido con un compañero de viaje para el que también es especial y así -creo- se lo hacemos ver a los peques.

En esa mesa en casa de mis abuelos donde nos apretábamos todos y donde a veces la risa te impedía comer siempre hubo tres platos especiales para mí: ensaladilla rusa -la de mi abuela es… pues eso: ¡de mi abuela!, lombarda con pasas y piñones y sopa de pescado.

Hoy, muchos años después; muchas navidades después, mi madre en un momento de la comida ha dicho:»falta la lombarda» y ha sacado una enorme fuente con comida de color morada. Mi prima Ángela y yo nos hemos puesto las botas y entonces he pensado en voz alta que la lombarda sabe a Navidad.

Como estoy un poco sensible, qué se le va a hacer, este fin de semana os voy a recomendar un clásico que espero que hayas visto: «Qué bello es vivir». Y recuerda: «Cada vez que suena una campana, un ángel consigue sus alas»

Feliz fin de semana

Ella Fitzgerald, fin de semana, finde, música, recomendación

Navidades 2014

Si bien la semana pasada fue de reuniones acerca de los peques, esta semana ha sido la de despedida del primer trimestre y se ha centrado en funciones, fiestas, disfraces, etc.

Y sí, de baba caída claro.

Ellos notan que son los grandes protagonistas, la navidad es para ellos. Así que están nerviosos. Muuuuucho. Y su nerviosismo se convierte en ansiedad y nos hacen perder la paciencia.

Ayer les dieron las vacaciones. Tuvieron comida especial y salieron antes del cole. Esta mañana hemos ido al centro de Atención Temprana donde tratan a Martín para ver a Papá Noel, que les ha entregado un regalo a cada niño. El día ha sido, ¿cómo decirte? duro. Pero es lo que toca. Imagino que dentro de unos días se habrán aclimatado a esta nueva temporada. Mientras tanto, a echarle imaginación. No me quejo, pero los cambios cuestan y en este caso es cambio de rutina.

Esta semana he comenzado mis vacaciones. Quería tener a los peques aún con clase mientras yo finiquitaba compras y hacía cosas que se pasan en el día a día por estar en la ofi o bien con los peques. No es que haya disfrutado, sino lo que me ha cundido.

Esta semana también he tenido cena navideña con algún compi del trabajo -algunos de los cuales considero amigos- Me encantó hablar con Miguel de su próxima paternidad y con Fernando de… uy, pues con Fernando hablé de muchas cosas: de este blog que no lee, del porcentaje (hipotético) de bueno/malo de ser padre (le dije que 80% bueno y 20% malo, aunque creo que debería haber dicho 90%-10%), de la música que os recomiendo, de que la mayor parte de lo que he visto y escuchado se lo debo a Miguel Ángel, de Miguel Ángel, …

En fin, que inauguramos las Navidades 2014 cenando con amigos, con un millón de planes para los peques, haciendo balance del año a ratos y con una sonrisa. Y es que, de momento, me siguen gustando las navidades.

Hoy os voy a recomendar unos villancicos. Not kidding.

feliz finde